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12 de septiembre de 2012

LIBROS ANTERIORES













RESEÑA 
Aquella mañana, en una de las estanterías de la biblioteca de un Señor de la élite, se produjo un gran revuelo. Lo de Señor de la élite no lo digo porque fuera de alta alcurnia si no, más bien porque, como se llamaba Leopoldo y se apellidaba Trillo, indudablemente podía decirse que era de la Ele y Te (élite). Pero no nos distraigamos con bagatelas y prosigamos con lo que aconteció aquella mañana. La algarabía la provocó un pequeño libro, llamado Evoción, que había llegado a aquel lugar, hacía ya unos cuantos días, junto a otros cinco en una especie de cigüeña llamada “sobre” y que pensaba que allí nunca lo leerían.
-¡Eureka! –Exclamó para sus adentros Evoción al sentirse cogido- ¡Al fin voy a ser leído! –siguió exclamando para sus adentros.
Efectivamente, Evoción, iba ser el primero del grupo en ser leído por Leo. Leo, es la manera amistosa con la que, a partir de ahora, vamos a llamar al Señor de la élite.
Lo primero que hizo Leo al tener en sus manos a Evoción fue fijarse en su portada. Llamaron su atención los pechos de la Señora que había en ella, pero no porque fueran protuberantes si no porque él, lo que vio fue un corazón invertido y pensó que, los autores, habían invertido mucho corazón al escribir aquel libro de poesía. Todo comenzaba bien.
El libro estaba dividido en dos partes, una para cada uno de los autores del mismo. La primera estaba escrita por la mujer, Rosario Raro, y precedida del dibujo de un ave con sus alas encorvadas a modo de apertura de paréntesis. Curiosamente, al final de esta primera parte, se volvió a encontrar otra ave pero, en esta ocasión, con la curvatura de sus alas hacia dentro como si cerraran el paréntesis. Lo importante –pensó Leo- sería lo que quedaba dentro de ese imaginario paréntesis y lo empezó a leer.
Como la palabra paréntesis es sinónima de parada, detuvo un momento la lectura del libro y, su mente, por unos instantes, se retrotrajo en el tiempo. Recordó que, en un curso de escritura al que había asistido, le recomendaron que comprara el libro El Faro del bosque, del que era autora la encantadora Susana Benet. Al hojearlo cuando lo compró, creyó que le habían tomado el pelo porque, en cada una de las páginas, tan solo había escrito un pequeño texto de tres cortas líneasFue su primer encuentro con los Haikus, unos poemas de tan solo diecisiete sílabas. Desde entonces se convirtió en un enamorado de ese tipo de expresión poética, porque para él, amante de la fotografía, era un reto reflejar con imágenes un instante; pero nunca lo había hecho con palabras.
Prosiguió la lectura de los Haikus del libro. Fue entonces cuando comprendió el porqué los de El Faro del Bosque estaban cada uno en una hoja. Los de Rosario, estando muchos de ellos muy logrados, estaban tan apiñados que… –quizá por la similitud- le vino a la mente El Corte Inglés, en el que a veces hay tantas cosas, que si no te detienes a observarlas con detenimiento, las miras pero no las ves. Por eso, desde ese instante, leyó los haikus con minuciosidad. No voy a detallar los que le gustaron porque acabaría antes si dijera los que no lo hicieron. De todas maneras, por no dejar de citar alguno, mencionaré uno que le recordó a la Rosario de hoy, pendiente de la activación de un blog de escritura:

Son esas cosas
que tan solo se curan
cuando te escribo


La segunda parte del libro Evoción, neologismo creado por Emilio Sáez y cuyo origen y significado explica Rosario en el prólogo del mismo, tiene también, a mi entender, una segunda parte en el libro El título eres tú, al que yo renombraría como D-evoción; porque tanto en Evoción como en El título eres tú, Emilio, con una envidiable conjunción de sentimientos de afecto, inviste, con hermosísimas y tiernas palabras que nada tienen que ver con el ingenio si no con la sinceridad del lenguaje que surge de un corazón enamorado, las poesías en las que plasma la inocultable Devoción que siente por Rosario.


LEOpoldo José Trillo-Figueroa Ygual

POEMAS DE EMILIO SÁEZ SORO
http://evocion.blogspot.com.es/



 AHORA SÓLO ESCRIBO PARA TI

Y las noches pasan de largo
y no hace frío en los minutos más oscuros
tan sólo la conmoción de saberme
el elegido por la buena estrella.

Es difícil escribir para otros
de la buena fortuna de sentirse feliz
sin distancias,
sin esperas ni el lamento socorrido
contando porque no quiero contar
que lo que tengo no es posible
que lo tengas tú ni otro ni el otro,
porque sin sentir envidia, ni celos,
ni deseo que no me sea propio.

No hay leyendas sin dolor
pero ahora dejo la literatura
para los sin alma
y me quedo los escritos
que van de tus nubes a mi tierra
sin pasar por caja
allí dónde tus miradas rentan al alza
más allá de la mirada de incrédulos brokers
inundados por una marea de chocolate caliente.

Todas las noches
son de tela de Damasco a tu lado
se me pierden las plumas
y las teclas entre los brazos que giran
torneando los verbos perdidos
entre sábanas revueltas
piernas revueltas, melenas rizadas,
labios mareados
y todo se mueve girando
el eje de la cama armilar
de una felicidad atmosférica.

El lujo de gastarme
mirando mis conversaciones en ti
pende de argollas de terciopelo
de las que colgar palabras
decorar las paredes
de esta muralla dominante
con tus fotos retocadas
y hacer música para tigres
con los muelles de un colchón estival.

Y las noches pasan de largo
pero tú siempre me atas corto
a la pata de tu alfombra voladora
y el tiempo se queda
entre nuestros recovecos abisales
explorando los fondos de la memoria
para devolvernos lo que nos debe
lo que ya era nuestro
por el derecho de la armonía
porque yo ahora,
ya sólo puedo escribir para ti.

 TIEMPO AZUL
Escribir con una pluma frente al mar
te mancha de azul las manos
y el pensamiento.
Bajarte los gestos de la vida
es entrar en humedales
donde siempre se impregna
lo imprevisible
lo que ya no se borrará del pensamiento.
El azul es en la vida horizonte acuático o aéreo
el cromatismo para escribir a los deseos
siempre contrastados en rojo
y el color de tus entradas y salidas
se hace azar en el as de corazones
atravesado de espera.
Tiempo azul
manchado de la tinta
destinado a modelar las fantasías
que ahora escribo en ti.


Evoción es un neologismo construido a partir de la suma de las palabras evolución y emoción. Su fórmula retórica es sencilla: apócope de la primera palabra más el intercambio de la m de emoción por una v, de victoria. No es un término extraño ni ajeno porque entra dentro de las reglas de formación de nuestra lengua con la única salvedad de que antes de ser pensado por Emilio no existía.
A veces para expresar exactamente una idea es necesario recombinar términos anteriores que inauguren nuevos estados del ánimo, de la materia, los objetos o el tiempo. Crear una palabra sustancial, esencial que no se encontraba en ningún idioma y otorgar después la claves para descifrarla y compartirla.

Emoción y evolución conforman este puzzle, esta lámina nueva ya indisoluble porque una vez encajadas ambas piezas el conjunto, que es mucho más que la suma de sus partes, remite a una situación nueva, a una sensación amplificada.
El movimiento evoción disuelve la tristeza entre sus hélices.”
No aparece en los diccionarios, pertenece al territorio poético donde es posible que el lenguaje se expanda. Porque la verdadera poesía es agramatical o no es.
Esta situación límbica, inédita e imposible de nombrar con otra palabra ya usada funciona también como una metáfora de nuestra relación. Algo que era posible pero que aún no existía, la misma tónica de todo lo creado entre los dos: un espacio lúdico de subversión lingüística como todas las alcobas que hacemos nuestras poblándolas.

Una tarde, en una cafetería aromática y cálida me mostraste tu declaración de intenciones: acariciarme el alma con los goces y los dones cotidianos. Cinco años después el propósito se ha cumplido enteramente, con creces inimaginadas.
De un Domingo de Ramos en la Malvarrosa recuerdo otra frase tuya memorable: “Hubo un día en el que pensé que no habría días como éstos. No sé porqué soy tan mentiroso pensando”.
Desde entonces me arropa la certeza de saberme predestinada y adjudicada a ti, milenaria y originariamente desde los albores de todo, desde que la primera gota de vida eclosionó con su propio e inscrito movimiento evoción constituyéndose en resumen y anticipación de lo por venir dando comienzo ya entonces a un acercamiento que no culminó hasta el año 2004.
Ahora habitamos, por inverosímil que resulte, un delirio sereno, en el que me gustas siempre y donde disfruto tus enseñanzas innumerables porque necesitaría varios cuadernos para enumerarlas. El movimiento evoción lo plasmamos en nuestros viajes, en la terraza jardín, en un árbol con poemas colgados, resguardados de la intemperie por superficies de plástico nada artificiales, bajo un cenador con barbacoa en verano, en las conversaciones que acaban por otros confines que nunca son la voluntad, y en el valle que nunca termina y sobre el que flota nuestra mirada. La buhardilla es el nido de las ideas, que cobran vida en el día a día, algunas son virtuales pero reales y emergen en el cristal líquido y otras las trasladamos a la Vertical house, nuestro espacio multilúdico para compartir todo lo creado, los cuadros, el tiempo, la música y la literatura. Una vida de fábula griega donde no falta el fauno ni la ninfa.

Y de vuelta siempre a Grecia: en 2010 se cumplen los 2500 años de la batalla de Marathon. En aquella escena los persas de Dario I lucharon contra los atenienses y Filípides anunció la victoria, con v de evoción.
Cuando el enviado del general Milciades corría transportando la noticia se le apareció el dios Pan, el Dioniso romano, demonio del mediodía, el fauno de nuestra propia e íntima mitología en honor del cual celebramos la Lupercalia, la fiesta del mundo pagano simultánea a San Valentín.
Quizás siempre vences porque en ti se aúna la energía de Filípides con la del fauno que desde su encuentro boscoso habitan en ti inseparablemente. Míticamente imbricado con el perseguidor de ninfas que duerme el don de la ebriedad vital sobre lechos de acebo sin que las espinas de los días le dejen marcas en la espalda. Como él descuartizas cualquier frialdad tejiendo con el deseo trampas muy dulces.
Ahora son muchos los héroes que corren la misma distancia y sobreviven. La proeza de origen bélico, como muestra de una evolución más emoción o de una metamorfosis evocionaria, ahora es una trayectoria pacífica. La esperanza de que conozcamos el día en el que no haya más guerras.
En el 2010 recorrerás el mismo camino trazado por Filípides y cuando llegues como atleta siempre vencedor te entregaré mi propia ánfora panatenaica y te coronaré de laureles. Siempre alcanzas todas las metas y no sólo las hinchables y efímeras que anuncian refrescos espumosos y bebidas isotónicas sino todas aquellas que tienen que ver con mi admiración rendida.

Sabemos con certeza que nuestras obras mayores ya están escritas: un niño feliz y entusiasta, voraz, de voz grave y rizos negros que nació, no podía ser de otra forma, el 23 de abril, día del libro, la rosa apolítica, San Jorge y el dragón.
Hay además una conjunción entre nuestro hijo y sus hermanos, nuestras otras dos grandes obras, escritas en colaboración y autoría compartida, que crecen ante nuestro orgullo.

En todo este contexto yo me siento la novia del Capitán Trueno. La asociación mental con este superhéroe justiciero y defensor de los derechos humanos tiene la disculpa de que luchaba por la paz aunque esto en retórica se llame oxímoron.
Este verano estuvimos en el Hekla, el volcán de Islandia donde nació Sigrid, su novia auténtica de los cómics, reina de Thula, que es como en la Edad Media se denominaba el no lugar o el más allá de las fronteras del mundo conocido. Muy en la línea de Babia y Jauja, los otros lugares míticamente inexistentes pero por los que es posible transitar si se buscan con cierta obstinación y buena voluntad en León, Perú e Islandia. Espacios también evocionarios.

A diferencia de él, mi partenaire es un monje atleta zen. Pacífico y nada tormentoso ni tempestuoso pero sí temperamental e impetuoso.
Posee el tipo de sabiduría que le permite apreciar tanto los sabores del cuerpo como degustar los de la inteligencia: vertidos en ensayos y mapas mentales con forma de araña.
Su mente es un mar en calma con el equilibrio a salvo, siempre a flote.
Un lugar que la felicidad acondiciona sin condiciones. Algo así como la escritura de una historia con los dedos que se podría titular Tratado de hedonismo radical.

Por todo esto, mi vida rima con la de este gran inventor de palabras.

Rosario Raro.

LOS AÑOS LUJOSOS
Sonrisa amable
que trasluce una mente
muy transparente.

Árboles vivos
que son el resultado
de nuestra suma.

Es el regalo
ahora sobrevenido
de amistad nueva.

Todos los santos
que permanecen vivos
en nuestro entorno.

Ahora el destino
se perfila diáfano
si miro al frente.

Los esmaltados
días en los que todo
encaja bien.


Gravitación
en la forma magnética
con que me atrapas.

Atravesando
algunas bibliotecas
se elige el rumbo.

Cuando se cree
en la casualidad
fervientemente.

Es la ironía
la que escribe destinos
más sorprendentes.

Desmantelar
convenciones henchidas
de mil falacias.

Con la locura
abandonan los ojos
cualquier realismo.

Ese fluido
blanco que respiramos
sobre la alfombra.

La vía láctea
guarda en sus intersticios
nuestro futuro.

La extravagancia
otorga a nuestra vida.
forma estival.

Me gusta tanto
en ti lo que no eres
como tú mismo.

Entendimiento
que convierte en sonrisas
las diferencias.

El falansterio
que no existía, ahora
nos da cobijo.

Me satisface
mucho ser la materia
de tus escritos.





14.000 caracteres
No son sólo citas o huellas, sino pecios del naufragio, restos de un mundo anterior.”
Eloy Fernández Porta. Afterpop.



700 días
Son las lágrimas de un cocodrilo a pilas.”
Oscar Gual. Cut & Roll.


277 sms
La cuerda, el hilo, gracias a Ariadna, fue lo primero que conocimos como método eficaz para comunicarnos a distancia.”
Agustín Fernández Mallo. Nocilla experience.


3
El cielo son dos.”
Luis Hernández. Trazos de los dedos silenciosos.
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Frente al veneno siempre la sed es más fuerte que nuestro miedo.”

Tan sólo existe
un lugar donde el tiempo
no puede entrar.


Frente al veneno
siempre la sed es más fuerte
que nuestro miedo.


Alrededor:
los incendios alertan
de nuestros juegos.


No les robaste
a los dioses el fuego
sino mi hielo.


Con furia, escribes
como un lector converso,
tu porvenir.


Ahora las lanzas
cuando caen sobre mí
se vuelven cañas.


Entre cafés
el plano de un futuro
donde buscarnos.


En la bañera
sumerjo la nostalgia
de tus abrazos.

Estos latidos
descubren el camino
hacia tus besos.


Miro tu ausencia
a través del vestido
después del baile.

Con media vida
antes de la batalla
en cada brazo.


Tranquilidad
es el nombre de un mar
pero en la luna.


En la escritura
emerge lo que aún
de mí no sabes.



Para que un sueño
sea posible, la fórmula
es compartirlo.



Será el estreno
de esta felicidad
tan ensayada.

Conseguiremos
que la fortuna acuda
a nuestra cita.



Eres magnánimo
cuando tienes poder
y no lo ejerces.


Contra este suelo
de martes de carnaval
estrello mi máscara.


Torres sin sombra
malgastaron el sol
en varias guerras.


Barcos pintados
sobre el telón azul
de tus pupilas.


Ningún paisaje
es capaz de borrarte
de mis delirios.


El cielo llora
por todos los que no
nos atrevemos.


Brazos armados
de abrazos, que me salvan
de cualquier selva.

El paraíso,
antes de la serpiente,
no era real.





Los mares fosforescentes existen. Su luminosidad emerge desde las lóbregas pero exuberantes regiones abisales. Se estacionan horizontales como campos de hielo flotante hasta que su fulgor se transforma en un espejismo, después en una reminiscencia y más tarde en una duda.

Ahora atravesamos uno de esos mares fosforescentes.
En la vorágine del salón de baile, la madera vibra bajo miles de pasos que trazan marcas sobre el barniz brillante; vaivén incesante de telas agitándose, formando estelas en el movimiento, destellos de estrella que estallan centelleando ante el espejo, dentro del núcleo incandescente del barco.

Esos mismos trazos del mar fosforescente están impresos sobre las hojas de este libro; son el dibujo de unos días azules escritos mientras el destino nos escribe a nosotros mismos con generosidad y magnificencia, tras recibir la ofrenda de los años debidos y transcurridos en otras singladuras que antes eran marcas de agua y ahora sólo son marcas en el agua.





Existimos en la complacencia rotunda de los instantes inigualables atesorados en estos idilios de una cotidianidad exultante que consiste en celebrar a diario que es posible todo aquello que nos sucede, alejados de intemperies y carencias, con la cadencia que el parasol de tus brazos sobre mí compone.

Nuestras miradas despliegan imágenes de costas y sonrisas como balcones desde los que contemplar la vida, que a cada paso, del baile, del vaivén, de la vorágine, alimentan los sueños que crecen inexorablemente para convertirse en lugares habitables.
La sincronía del baile cercano es el espacio en el que nos desenvolvemos, la materia apta y adecuada con que nos impregnamos para aislarnos de todo aquello que no es nosotros.
Y nos descubrimos inéditos, sin correlatos ni referentes externos, que no dejan de serlo aunque se publiquen.


En el barco que surca los mares fosforescentes guardo este libro junto a la brújula, el astrolabio, la cartografía del mundo conquistado, el sextante y las cartas que perfilan nuestros litorales meciéndose en el mismo movimiento evoción del mar que mira de frente a todos sus faros porque es emoción estática y extática desde cada uno de sus puntos pero evolución al mismo tiempo en su movimiento, en suma, edición evocionaria, con la que dar fe de que los mares fosforescentes existen.






Gracias por volver inacabable la luna llena, por cambiarme de género y de número, por convertir en presente cualquier tiempo mejor. Gracias por la paciencia, por invitarme a tus tentaciones y por leer el mundo a mi lado. Gracias por las lámparas que iluminan las buenas costumbres, por ser mi preceptorpor tus carcajadas, por sentarme en tus rodillas, por los ojos y los rizos negros, por los jardines nazaríes, por sobrevivir indemne, por la banda sonora, por no mentirpor reconquistar reinos transparentes, por adivinarme, por guarecerme de la lluvia, por tejer tapices en la esperapor tu voz dorada, por llenarme los versos, por los indicios en la intermitencia, por la valentía, por el Campari y los licores silvestres, por los trazados minerales y vegetales, por la certeza del deseo, por desbordarme la imaginación y bordarme las ansias, por quererme, por los relatos ferroviariospor volverme natural y próxima la magia y la mitología, por bailar conmigo. Gracias por el mar en calma, por el café, por la elegancia, por difuminar distancias, por tu amistad, por practicar el embrujo, por raptar la buena estrella, por esclavizar a la fortuna, por tener el sabor de la lúcuma, por la fantasía compartida, por reescribirme y disculparme, por no ser cursi, por mostrarme la inmensa dimensión de tu ausencia y borrarla en cualquier momento en que te digo ven aunque ya estés a mi lado.








Ilustraciones Llueve (serie) de Meluca Redón
Técnica mixta s/ papel
25 x 25 cm c/u
“Es medianoche.
Llueve sobre las calles.
Todo se borra.”
Rosario Raro, Finlandia.
Es un honor ponerle palabras a tanto arte. Ojalá que cuando llueva se borre todo menos lo bueno.

CONTACTO: raro@uji.es

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